El valor de las opiniones para tu negocio

Hace unas semanas compré silla nueva de ordenador.

Normalita, nada del otro mundo, pero nueva.

Que bien, que espalda más en su sitio se ve va a poner (ja, ja y más ja).

El principio de esta historia tiene una única conclusión: a mí sí que me gusta Ikea, y Suecia, Noruega, Islandia y el mundo vikingo en general.

No recuerdo haberme perdido nunca en esos almacenes, y si me ha pasado alguna vez siempre he visto algún cojín o vela que no me hace falta pero, ya que NO me he perdido por este pasillo…

Esta vez iba por algo en concreto: la silla.

Lo que no sabía cuando fui por ella es que pesaba tanto como la mesa Agunnaryd y el armario Elmtaryd juntos.

Desde el coche hasta casa llevé, a ratos en brazos, la mayoría a rastras, una caja con un interior que parecía llena de las sobras de todos los tornillos de la fabricación de un barco vikingo.

Opiniones en Ikea de mi silla: 457 y 5 estrellas (de 5, fantastisk!).

Después de montarla (dos veces, la primera atornillé el respaldo al contrario y me podía sentar, reclinar y reclinar hasta caer) conseguí el objetivo: mi nueva silla… y una espalda tan maltratada (ya estaba por sí sola hecha desde hace tiempo) que no sé cuando volverá a estar en un sitio que nunca tuvo.

Un par de días después, y con la espalda como un dieciocho, decidimos irnos un día lejos de ordenadores y sillas a ver nuevos mares y a algo que cura todos los males (además del relajante muscular): la comida.

Y de camino, algo a lo que ya nos hemos acostumbrado y forma parte de nuestro día a día: solicitar opiniones para tomar decisiones.

Opiniones que te generan confianza.

Seguro que en más de una ocasión, cuando piensas ir a ese restaurante que se ha puesto tan de moda, lees las opiniones que hay sobre él:

  • Investigas si tiene buena ubicación.
  • Si hay facilidad de aparcamiento.
  • Si solo es fachada y a vas a comer, en un plato-palangana, un picatoste emulsionado con espuma de a qué saben las nubes.
  • Lees como contesta el community a los malos comentarios (deformación profesional).
  • O miras todas las fotos mientras se te hace la boca agua.

Opiniones del restaurante: 1279 y 4 estrellas (de 5, no ni ná).

Esto no solo ocurre cuando vas de viaje y buscas un hotel o preguntas a tus amigos dónde comer, si vas a ese pueblo costero que se ha puesto tan de moda.

Ocurre en todos los negocios en general.

Google y reseñas del pasillo tercera derecha del bloque de mi madre:

Merche, me hace falta un albañil, ¿tú conoces alguno bueno y no muy caro?

Sí, te voy a dar el teléfono de Paco que es muy “curioso” y, aunque no es el más barato, merece la pena, ya sabes, lo barato sale caro. Es muy profesional, te deja los azulejos del baño perfectos, bien rematado y limpio.

Cada una de estas recomendaciones son las que hacen que te decidas a contratar a Paco y no a Mariano, el primo segundo del portero con pinta de Torrente.

Según el informe de marketing online, el 93% de los consumidores online les influyen las opiniones antes de comprar, y existen distintos elementos que determinan el resultado final de compra.

A la hora de renovar la web de tu proyecto o realizar tu nueva Página de Ventas, los testimonios de tus clientes son una de las paradas de lectura que tu potencial cliente hace con más detenimiento.

Antes de la compra, a puntito de la decisión final, se leen la mayoría de los comentarios como uno de los pasos definitivos que inspiran confianza a darle al botón de compra.

Todos somos clientes en algún momento, cada uno de nosotros somos diferentes y a la vez todos necesitamos lo mismo: confianza.

Las opiniones transmiten una búsqueda y una solución.

En los comentarios se afianza que tu servicio se realiza con éxito y tu futuro potencial cliente se siente identificado en esa investigación y posterior solución.

Los testimonios que se encuentran en tu web no solo transmiten tu trabajo realizado, también algo tan importante como es la convicción y seguridad que tus clientes han depositado en ti.

Son muestras de credibilidad y garantía.

En estas opiniones también se resuelven muchas dudas que surgen antes de contratar cualquier tipo de servicio, y sobre las posibilidades de éxito a través de unos objetivos por cumplir.

Tu futuro cliente lee en los testimonios de otras personas que se han encontrado en circunstancias parecidas a las suyas, lo que está buscando, se identifica, y eso genera empatía y confianza para continuar avanzando y querer saber más de ti y del producto que le propones.

“La mejor publicidad es la que hacen los clientes satisfechos” Philip Kotler.

¿Cómo deben ser esos testimonios?

Sencillos por favor, los testimonios no tienen que hacer que parezcas un escritor barroco. Lo mejor es la claridad y transparencia con mensajes concisos que creen cercanía, proximidad y que muestren los beneficios de tu producto.

Deben aparecer con el nombre y apellido, en el caso de empresa: web y cargo, además de foto de la persona que ofrece su testimonio, y si te la da en formato vídeo ¡triunfo total en asignatura testimonios!

Antes de comprar siempre se consulta, por eso ten en cuenta el valor que tienen las opiniones para tomar decisiones.

Y todos estos testimonios tienen un nexo en común: pertenecer a una página dónde conviven con unos textos adecuados a tu proyecto, que muestran tu servicio, y lo vende comenzando por las palabras.

P.D. 1.: Esta publicación debería haberse llamado “Cómo comprar una silla para mejorar la espalda y acabar con las cervicales hechas trizas, echando de menos hasta la silla del colegio”.

P.D. 2.: Cuando mi profesora de Pilates me pida su testimonio le pienso hacer si me lo pide ¡un cortometraje! Todo para esa mujer que ha hecho que yo hoy, haya podido escribir más de 30 minutos seguidos.

¿Quieres saber cómo los testimonios, y todos los textos de tu web, ayudan a vender mejor?

EL copywriting es la herramienta, el storytelling el sistema, y a través del email el camino a las ventas.